Archivos de la categoría ‘Textos’

“¿Porqué lloran los árboles en Tudela?”

Trasladado a Tudela por el encargo de pintar un mural en la entrada de la sala de conciertos NOBOO, convine que el fondo de mi pintura debería ser, para que se integrara, del mismo negro regaliz que los muros y pilares de obra del exterior.

Como una de mis técnicas, la que pensaba emplear para dicha pintura, es “Cry-painting”, decidí, para crear un motivo de acomodación visual entre esos muros ‘regalizados’ y mi obra, pintar los troncos de los árboles del jardín que da paso a la sala del mismo negro (rayas verticales negras sobre el fondo claro de la fachada: un código de barras natural).

Un día encontré, sobre el fondo ya negro de varios de esos árboles y en uno de los muros, líneas blanquinosas bien contorneadas resbalando libres hacia el suelo, y me pregunté: ¿Puede ser que en Tudela lloren los sauces llorones? Pero ¿y los muros?

Les restituí su inmaculado negro. Al día siguiente, obsesionado, aunque esas escorreduras me parecían bellas, la misma operación.

Al tercer día descubrí que ni los árboles ni los muros lloran, sólo los culos de las cigüeñas.

A partir de ahí supe por qué me parecían tan bellas esas escorreduras. Le hacían competencia a mi propia obra. Y opté por aliarme con las cigüeñas, hacer un dueto. Reforcé sus propios trazos con óleo blanco y añadí mi toque a su lado, de manera que se potenciara plásticamente.

Pero no paraban de llorar, y sus deyecciones más mi sentido artístico iban poco a poco abarrotándolo todo, árboles y muros, hasta que me volví loco. Y lo rematé. Ya no quedaba zona posible donde pudieran seguir haciéndome la competencia.

Otro día me encontré con cuatro o cinco deyecciones negras sobre la encimera de un muro ya totalmente blanco, y otra también negra que escurría por él. ¿Cuervos?

Eso me liberó. Hice un corte de mangas al cielo. Déjalos. Que sean ellos ahora quienes restituyan el negro original.

Valtueña, mayo 2009

Anuncios

Me contratan para pintar un mural artístico en el recibidor de la sala de conciertos Noboo de Tudela, y para un trabajo de pintura industrial decorativa, por el que debía llenar todos los muros exteriores de instrumentos musicales pintados.

Una auténtica cagada de cigüeña descolgándose por uno de los paramentos me hizo recordar a la historiadora Ana Lacarta y su crítica a mi “león como símbolo pintado”. Se me ocurrió la idea. Podía cambiar las guitarras por una intervención del espacio un tanto poética, por medio de mi técnica de cry-painting. La consecuencia de la acción, por muy bella que resultase plásticamente, sería efímera.

La idea constaba también de la filmación de todo el proceso y motivación en una historia inventada, para realizar un corto.

Hablé con “La Huevera”, la que pagaba: Tengo una idea. Podría hacer aquí algo artístico, algo mío. Te costará un poco más, pero te gustará.

La respuesta fue: Haz lo que te dé la gana, ya sabes que me fío.

No hubo preguntas. Le gustó.

Gracias al mecenazgo de Maricarmen Arguedas Morales, habéis podido conocer el resultado de aquella idea. En esta película.

A su terminación, dos años después de la intervención vista, en un espacio exterior donde se reúne el público, en su mayoría joven, para expansionarse, nadie la ha desdeñado posando una suela encima o un grafiti.

Valtueña, 2011

 

Créditos

Publicado: febrero 7, 2011 en Textos

Idea original: Valtueña
Cámara: Valtueña
Actuante: Valtueña
Música: Delucius
Montaje: Delucius
Producción: Valtueña & Delucius
Dirección: Valtueña